Nº7 / Te escribí un poquito de eso que todavía no te he dicho.

Estaba pensando y pensando, como siempre lo hago, y se me ocurrió escribirte una cosita. Pero hagamos una cosa … apeguémonos a las leyes del romance del siglo XXI y no te voy a llamar por tu nombre. Ya sea para que nadie más lo sepa en voz alta o para que no te me vayas a espantar al leer estas palabras. 

Lo que pasa es que, según entiendo, los nuevos códigos de la conquista moderna – ampliamente ilustrados por algún escritor pirata de esos que solo publican en esas redes famosas – no le permiten a uno referirse a la chica de su interés por su nombre y menos dedicarle unas palabritas en un blog de mala muerte … o en uno como este al menos. 

Con el tiempo me he ido enterando de muchas otras cosas que ya no puedo hacer, porque las nuevas normas lo indican. Como que ya no podría mencionarte las canciones que me recuerdas – cebolleras algunas, electrizantes otras – porque dicen que hoy por hoy es mal visto eso de dedicarlas. Raro igual, siendo que he sido testigo de tanto galán pobre cantándole el rosario reggaetonero completo a las chiquillas en una que otra fiesta. Y es una lástima, porque creo que mis canciones son de mejor contenido lírico y melódico que esas, y según mi consideración, te estarías perdiendo de tremendas nuevas adiciones a tu lista de Spotify. 

Según los expertos en la materia, tampoco puedo hablarte del clima, de películas viejas, de novelas clásicas o de la última chupá del mate en tecnología, porque son temas “fomes” que hacen que la susodicha posiblemente pierda el interés. “Hay que ser creativo para seducir” me dicen. Y a mí no se me ocurre nada más creativo por estos días que ser honesto y auténtico, que ser todas esas cosas “fomes” que soy y que me definen. Si actúo de otra forma me siento fuera de mi centro, incómodo. Y cuando me incomodo, siempre dejo la escoba, porque suelo decir una pelotudez del porte de la Capilla Sixtina y/o quedar como un verdadero agilado que no se sabe expresar como un ser humano normal. 

Hasta mis amigos me dicen que te ignore, que “no te pesque” y me haga el que no existes en el mundo, para no darte tanta importancia y hacerme el interesante. Como si ignorarte fuera a hacer que te acerques otro poco más a mi cuando estamos en el mismo metro cuadrado. Es que debo reconocer que me parece una perdida de tiempo y espacio tratar de ignorarte y hacerme el tonto ante tu presencia. Se me hace imposible no “pescarte”, cuando automáticamente me quedo mirándote de reojo cada cierto rato – por un segundo o a veces un poquito más – y tratando de hacerme el leso cada vez que te das vuelta. Me resulta imposible hacer como que no estás, cuando cada vez que te ríes me río con tu risa, porque es lo máximo ese sonido que haces. Sería absoluta y totalmente fingido jugar al “te pesco, no te pesco” contigo, cuando la realidad es que no me das tanta pelota como para ganar en ese juego. 

Cuánto me gustaría que esto último no fuera cierto. Cuanto quisiera que cada vez que me vibra el celular, sea con alguna señal de humo de tu parte, aunque sea en forma de sticker, y que no fuera una promo más de Rappi. Que por un minuto pudiera hacer como en mis fantasías inocentonas y acercar mi silla con la tuya para hablarte así como de cerca, o al oído tal vez, y contarte un chiste fome o cualquier tontera que se me ocurre en el minuto. O capaz te digo de una vez por todas que hay un montón de cosas que me gustan de ti. Cosas que muchas veces te escucho decir que no te gustan – porque convengamos que hay veces en que tu inseguridad saca lo peor de ti – y que me gustaría replicarte bien fuerte que a mi me parecen adorables. Es que me dan unas ganas locas de decirte repetidas veces que eres increíble así como eres, imperfectamente perfecta. Imperfecta como todos, perfecta a tu manera.

Pero la realidad es que todas estas palabras son verdades no dichas. Reconozco ante el público que aunque me pasen cosas contigo, tú no sabes de ninguna de ellas. Que es altamente probable que ni siquiera esté en tu radar a la hora de pensar en un acompañante para el matrimonio de alguna amiga. Y que existe la posibilidad de que ni siquiera te imagines que esto fue escrito para ti. 

De cualquier forma, en caso de que alguna vez te lo preguntes, aquí esta todo lo que tenía que decirte esa vez que no me dio para decírtelo cuando no tuve la oportunidad. Ahora vuelvo a mirarte de reojo cada cierto rato, como si me fueras a mirar de vuelta esta vez.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s